Todo empezó con un dragón hasta que se convirtió en una tradición

El año 2015, inspirada por la magia de Sant Jordi, creé mi primer dragón. Lo que empezó como un único diseño se convirtió, sin darme cuenta, en una tradición.
Desde entonces, cada 23 de abril nace un nuevo dragón. Se reinventa año tras año: cambia de forma, de colores, de carácter… pero siempre mantiene su esencia: acompañarnos en un día tan especial. Algunos años han sido dos: uno con una rosa y otro con un libro. E incluso, en el décimo aniversario, quise rendir homenaje a una persona anónima que hace mucho por Lleida y a la que conocemos como el Postureig de Lleida, siempre impulsando causas solidarias.
Con el tiempo, la gente me cuenta cómo utiliza el punto de libro: en un libro, en la agenda, detrás del móvil o incluso colgado de un mueble para que perdure. Cada persona lo hace suyo, y eso es lo que los hace especiales.